Los motivos del lobo
Por: Juan Manuel Ramírez Velasco / @jockravez
Los últimos años hemos sido testigos del debilitamiento del Poder Ejecutivo Federal frente a los ejecutivos locales (gobernadores de las entidades federativas), así como frente al Poder Legislativo. Esto tal vez se deba, como señalaba Daniel Cosío Villegas, a la falta de un Partido Oficial (prácticamente único), que funcione como brazo fuerte del Presidente de la República; como extensión de éste con influencia en cada rincón del país.
SIn embargo, esta añeja combinación (Presidente-Partido Oficial) se ha trasladado al interior de las entidades federativas, instituyendo cacicazgos, por medio del debilitamiento de los otros partidos, en favor de aquél que postuló al gobernante en turno. Esto, y el factor del poco éxito obtenido en los estados, por parte del partido del Presidente de la República (PAN), han impedido el ejercicio del presidencialismo como lo conocíamos en tiempos del PRI, por parte del actual titular del Ejecutivo Federal.
Para corroborar lo anterior, basta repasar algunos puntos que definen a un Ejecutivo fuerte -según algunos autores-, y compararlo con la realidad del país:
1) Jefe del Partido Oficial (Arturo González Cosío);
2) Debilitamiento de los caciques locales y regionales (Arturo González Cosío);
3) Jefe de la clase política (Manuel Camacho);
4) Ser el vértice de la transmisión del poder (Manuel Camacho); que en combinación con un Partido Oficial, con mayoría en las Cámaras Legislativas, deriva, entre otras cosas, en un debilitamiento del Poder Legislativo (Jorge Carpizo); y,
5) La fuerte influencia en la opinión pública a través de los controles y facultades que tiene respecto a los medios masivos de comunicación (Jorge Carpizo).
Siguiendo la lógica de lo anterior, son tres los elementos que impiden un Ejecutivo fuerte en este momento:
1) Falta de injerencia del partido del Presidente de la República (PAN) en las entidades federativas, resultado del escaso éxito electoral, impedimento para convertirse en Partido Oficial;
2) Poder de los gobernadores al interior de las entidades federativas (principalmente los priístas). Esta especie de caciquismo, debilita la injerencia del Ejecutivo Federal en los estados, lo que, sin duda alguna, representa una vuelta al periodo pre-PNR;
3) Una tendencia por parte de otros Poderes de la Unión (Judicial, y Legislativo), para debilitar al Ejecutivo:
- La resolución de la SCJN de anlar el artículo XVIII del Reglamento Interior de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) que le otorga facultades al titular del ramo para otorgar concesiones y permisos en materia de radiodifusión.
- Las propuestas de Reforma Política por parte de los partidos de oposición (DIA y PRI), donde se nota una clara tendencia de reducir las atribuciones del Ejecutivo Federal, y, en contraste, aumentar el poder del Congreso.
Este panorama permite entender las razones, o motivos, por las cuales Felipe Calderón ha propuesto un decálogo con elementos con los que intenta fortalecer al Poder Ejecutivo Federal, con uno que otro “caramelo” para el Legislativo (reelección), y la ciudadanía (candidaturas independientes).
Sin embargo, y a pesar del intento claramente fallido por parte del Presidente, la tendencia es otra; basta revisar las propuestas de Reforma Política de los partidos de oposición, para dibujar el panorama adverso que se puede presentar al Poder Ejecutivo. Habrá que estar pendientes de lo que sucede…






