Vox Populi
El Jefe Diego y el odio colectivo
Aurelia Fierros
Desapareció la noche del pasado viernes. Bastaron unas horas para que las versiones de secuestro, ajuste de cuentas por la delincuencia organizada, venganza por litigios pasados y hasta una turbia táctica de ruptura al seno de la clase política y al interior de Acción Nacional; fueran las principales líneas del rumor en las redes sociales, no precisamente en la investigación oficial.
Diego Fernández de Cevallos, prominente panista y ex candidato presidencial a quien se adjudica la legitimación del gobierno salinista mediante su aval a la quema de los paquetes electorales de 1988, cuando ‘se cayó el sistema’ y presuntamente se le habría arrebatado la presidencia a Cuauhtémoc Cárdenas; sigue según el reporte ministerial, en calidad de desaparecido.
Pero el descontento social no esperó la confirmación de la noticia para iniciar un torrente de micro mensajes en Twitter y más amplios comentarios en Facebook ‘vitoreando’ la desaparición de Fernández de Cevallos. Los comentarios expresaban frialdad, desprecio y con crudeza celebraban el suceso.
“Es justicia Divina”, decía un joven abundando en detalles sobre el rumor de la muerte del panista. Alguien más aseguraba “está debajo de la cama, que lo busquen bien”, haciendo mofa y clara alusión al reciente caso de la niña Paulette Gebara Farah. Otros le llamaban “desgraciado” y usaban epítetos aun peores para expresar su deseo de que no aparezca, llegando algunos al grado de glorificar a la delincuencia organizada –asumiendo que fue ésta quien perpetró el plagio- y agradeciéndole el ‘favor’.
Este fenómeno de comunicación mediática facilitado por el acceso cada vez mayor a las redes sociales por parte de los sectores más heterogéneos y también los más golpeados de la sociedad mexicana, refleja indiscutiblemente el hartazgo colectivo y resentimiento social no exclusivo hacia Fernández de Cevallos, sino que más bien existe hacia a la clase política en general.
El comportamiento observado no con asombro pero si con detenimiento, incluye a un sector de la opinión pública, en su mayoría jóvenes, cuyo lenguaje y tono sarcástico provocó unas horas más tarde, la creación de diversos grupos en Facebook a favor y también en contra del presunto plagio de ‘El Jefe Diego’.
“¡Porque a mí no me preocupa Diego Fernández de Cevallos!” “¿Dónde está (El Jefe) Diego Fernández de Cevallos?” “Por la liberación del Jefe Diego” “Solidaricémonos con Diego Fernández de Cevallos”
y “Todos unidos con El Jefe Diego”, son los grupos de mayor circulación en Facebook relacionados al caso, y cuyo nombre poco tiene que ver con la postura de quienes se subscribieron a ellos, pues muchos lo hicieron solo para continuar desahogando su desprecio por el político y abogado.
Aunque muchos también defienden al controversial personaje, lo preocupante es que, algunos de los comentarios que llegan al sadismo, no son otra cosa que un signo de la creciente descomposición social que se vive en el país, y que ha encontrado una válvula de escape en las redes cibernéticas.
Entre los hechos del conocimiento público por los que se ha cuestionado a Fernández de Cevallos, está que en 1997 fungió como representante legal del hospital Santa Mónica, donde Amado Carrillo Fuentes el afamado “Señor de Los Cielos” falleció durante una cirugía plástica, y también representó la funeraria García López, donde se veló al mismo capo bajo una identidad falsa.
Otras acusaciones incluyen el escándalo de los millonarios terrenos de Punta Diamante en Acapulco, los que se dice, obtuvo a cambio de facilitar el triunfo de Ernesto Zedillo en 1994, luego del magnicidio de Luis Donaldo Colosio y durante una elección en la que él mismo fue candidato presidencial por el PAN.
Personaje de naturaleza dominante –sino es que áspera- con quien me tocó coincidir como reportera en la Ciudad de México durante y después de la campaña presidencial de 1994, El jefe Diego, ganó ese mote por su actitud ‘brava’, sus dotes de orador y la agudeza de sus críticas a ciertos miembros de la élite política mexicana. Sin embargo, la polémica sobre sus conexiones y su ética, ha demeritado a lo largo de los años su brillantez intelectual, la credibilidad de su discurso y su contribución a la transición democrática y la alternancia del poder en México.
Aunque las autoridades no hayan revelado aun cuáles son los verdaderos motivos y quién está detrás de la desaparición de Diego Fernández de Cevallos, lo único claro es que el hecho enturbia el de por sí confuso e indignante escenario nacional donde la memoria colectiva de México como es evidente, ni olvida ni perdona.
El deseo desde este foro es claro, que El Jefe Diego esté vivo y si es el caso, que su rescate sea exitoso. Mientras tanto, la vorágine de los secuestros y brutales asesinatos continúa en el México salvaje.


Tambien estan estos grupos
http://www.facebook.com/pages/123-x-EL-JEFE-DIEGO…
http://www.facebook.com/pages/Y-ya-buscaron-a-Die…
Y creo que son los mas adecueados para una escoria como ese wey, ojala y no lo regresen vivo.
Ya no se ni en que creer, en una de esas y es solo un teatro para crearse un martir en una reaccion desesperada, o cualquier hipotesis, en estos tiempos de crisis no resulta muy descabellada.
DESEO QUE EN ESTE, MÍ PAÍS, NADIE SEA SECUESTRADO, TORTURADO E INJUSTAMENTE TRATADO.
NOS MERECEMOS UN PAÍS SIN IMPUNIDAD.
YO YA LO LO PUDE VIVIR, ÓJALA SE LOGRE.
UN ESPACIO COMO ESTE LOGRARÁ QUE CON CONOCIMIENTO, LOGREN CONSTRUIRLO.
ME PARECE QUE ES UNA FARSA LO DEL SECUESTRO. MAS BIEN SE ENCUENTRA EN NEGOCIACIONES DE CARACTER POLITICO.